Escritores Aficionados #69: Comunicación. de Colibrí

comunicacion

Titulo: Comunicación
Tipo de escrito: Cuento
Pseudonimo: Colibrí
Edad: 46 años
Nacionalidad: Mexicana

No me veas con esa cara; es cierto, ¡no estoy loca¡…

A ti también te observan al igual que a millones de personas en este planeta, nadie se salva por que explotan uno de los vicios ancestrales  de la humanidad; la vanidad, el deseo de sobresalir, de tener algo diferente y de última tecnología, una carrera que nunca vamos a ganar.

Simples vibraciones; así comenzó todo, movimientos leves en mi cintura, un calor; sin llegar a quemarme pero perfectamente perceptible,  cosas que me hacían voltear a verlo pensando que estaba recibiendo una llamada o un mensaje, en todas las ocasiones eran falsas alarmas: mí teléfono se encontraba quieto y silencioso como burlándose de mi desconcierto,  tranquilo en apariencia, esperando estar a mi servicio, o al menos eso creía.

No podía quitarme la sensación de calor cosquilleante, al ser tan repentino el movimiento no me daba tiempo de detenerme a analizarlo; mi  primera reacción  lógica era tratar de contestar pues esa es su función y no pueden moverse ni comunicarse entre ellos ¿verdad?

Así pensaba la mayoría de las veces, pasaron meses hasta que empecé a preguntarme ¿y si se comunicaran? Poco a poco tuve la certeza de que estamos siendo observados, analizados, de que esos aparatos fueron producto de una inteligencia fuera de este mundo para estudiarnos y en un futuro conquistarnos, aunque no, la palabra conquista no es la correcta, vendrán a tomar posesión de lo que han estado cultivando por años; piensa: ya no podemos salir a ninguna parte sin llevar el celular, somos capaces de llegar tarde a trabajar, a una cita, ¡por los hijos a la escuela¡  por regresarnos a casa al haberlo olvidado, y si no tienes la posibilidad de regresarte sientes que algo te falta y como realizado a propósito ese día se  hace más necesaria la comunicación, como para asegurar que nunca más lo vuelvas a dejar.

 Todo mundo tiene uno, en algún momento hasta los reacios a la tecnología sienten la necesidad de obtenerlo: empezamos con lo mas sencillito, sólo para llamar y mandar mensajes, Ja, ese es el comienzo, después es con cámara para captar los bellos momentos de la vida y poco a poco te vas enganchando en la competencia: de colores, más pequeños, elegantes, con mejor resolución.

Los niños desde temprana edad lo exigen; por cierto son a los que mejor provecho les sacan, comunican nuestras debilidades, tendríamos que hacer un estudio para saber cuántos de nuestros niños cambiaron radicalmente su forma de ser al poco tiempo de haberles entregado uno de estos aparatos, conozco casos: niños apacibles, tranquilos, obedientes; que empezaron a mostrar conductas violentas, miedos sin explicación y otros que no habían dado muestras de genialidad despertando y queriendo comerse al mundo y todos sus conocimientos, llevé un registro pero no te lo puedo comprobar, fueron unos cuantos casos de gente cercana, nada en su mundo había cambiado ni en su escuela, con sus padres o amigos, nada sólo el hecho que de  menos de seis meses a la fecha del cambio habían recibido su flamante teléfono celular.

Míralos a la hora del recreo en las escuelas en círculos con su teléfono en la mano, están cerca pero no hablan, no juegan, sólo mueven las manos a una velocidad alarmante,  al crecer no será difícil que voluntariamente entreguen el planeta,  desde la primaria ya quieren sus celulares con la mejor tecnología y con el gancho de las caricaturas de moda  bombardeados por la publicidad. Los padres estamos a punto para comprarles uno, es que se ven curiosos hablando y presumimos cuando pueden utilizar todas sus funciones.

Lo peor de mis sospechas se comprobó cuando una noche me desperté de repente, sobresaltada y vi la luz azul de mi aparato iluminando mi recámara, esa luz que  principio me agradaba y  que fue la razón de comprar ese modelo en particular, brillando sobre la mesa de noche, mudo el teléfono, sólo con esa luz azul y fría elevándose hacia el techo llegando no sé hasta donde, por un momento sentí que el techo desaparecía y que era arrastrada separada de mi cuerpo lejos muy lejos para ser mi mente analizada.

 Desde esa noche no puedo dormir en paz trato de vigilarlo, sé que se comunican, no has sentido últimamente que resistes menos las actividades laborales, que la paciencia se agota y quisieras responder de maneras que mejor no quieres ni pensar; que te recreas inventando tormentos y castigos para  quienes tuvieron un leve altercado contigo, que tus miedos ahora están a flor de piel, cualquier extraño que por casualidad comparta contigo parte del trayecto ya es amenaza y lo mismo ocurre con la otra persona, no eres el único, tratan y tratan, investigan hasta que encuentran tus motores.

Por supuesto que se dieron cuenta de que  empezaba a sospechar y se burlaron  de mí, empecé a recibir llamadas y al contestar un gran silencio me respondía, un silencio que no se sentía silencio, un hueco negro que en el fondo escondía sonidos que no quiero identificar como voces por qué no se parecen a nada de lo que conozco y sonidos, que no puedo decir fueran risas, burlescas. Por ellos estoy aquí encerrado por eso me estas observando de aquel lado de la reja con tu bata blanca y tus métodos extraños .¿te apuesto que no los habías probado con otras personas? Me haces preguntas, las contesto lo mejor que puedo queriendo que entiendas la urgencia que me ayudes,  no estoy loca ya sé que hice mal a atacar a las personas y tratar de quitarles sus teléfonos;  pero eso tenemos que hacer, debemos empezar a dejarlos poco a poco, quitarnos la sensación de apego de que sin ellos ya no podemos vivir, hazme caso deja el tuyo, es el nuevo modelo verdad? Hace cuanto que lo cambiaste, dime, no notas sus movimientos.

¿Que qué están esperando para llegar a nosotros? También te lo puedo contestar no están completos, hay algunas partes del planeta a las que la tecnología no llega y sectores de la población que no tienen un celular sobre todo la gente mayor, de la tercera edad y a ellos les temen saben que no se han infiltrado en sus mentes y con tanta sabiduría y paciencia acumulados a través de los años no pueden vencerlos.

No te vayas, no me dejes aquí encerrada, escúchame, no, no contestes……

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