De Amor y de Sombra, de Isabel Allende

“Esta es la historia de una mujer y un hombre que se amaron en plenitud, salvándose así de una existencia vulgar”. Así presenta Isabel Allende su propio libro. En un Chile temeroso y mirando hacia un costado de la época de la dictadura se encuentran Irene y Francisco. Ella vive en un mundo color de rosa, mientras el lucha por salvar a esos que el gobierno de turno se empeña por ocultar. Lo que comenzó como un reportaje inocente, una nota de color para una revista y una amistad se transforma en persecución, lucha por la verdad y pasión desenfrenada.

En el marco de una de las tantas cruentas dictaduras latinoamericanas, Isabel Allende narra una historia. No es solamente una historia de amor, si no de búsqueda, de descubrimientos, de sentido, de humanidad. Los personajes son increíblemente reales, humanos. No hay forma de no emocionarse con ellos, de no sentir su mismo horror y pasión, cada miedo y esperanza.
Las imágenes que la autora crea son increíblemente vívidas. Sentís el aroma a rosas del jardín y al minuto siguiente la fetidez de una tumba clandestina recién abierta. El relato enfrenta a esos dos mundos que existieron en esos países que sufrimos “Procesos de Reorganización Nacional”. Clases altas disfrutando sus privilegios recién recuperados luego de algún intento de “socialismo”, haciendo la vista gorda a crímenes atroces, convencidos que “si desaparecen, es porque algo habrán hecho”. Clases medias-bajas que luchan por sobrevivir, militantes reprimidos, personas que simplemente estuvieron en el lugar y momento equivocado, inmensas redes clandestinas que luchan contra los abusos, policía que no solo protege si no que mata “por las dudas”.
Lo que me gusta de esta autora es la capacidad de hilvanar un tema tras otro en un mismo párrafo, como siguiendo la línea de pensamiento del personaje. Así, mientras un policía toma un trago de caña recuerda su infancia, su madre, sus razones para enrolarse y su triste participación en el último allanamiento, sin hacer saltos bruscos de un tema al otro. Allende tiene una manera de conectar la realidad, el realismo de un relato con fantasía dejando espacio para la duda, pero convenciéndote que en algún lugar puede existir una “santa” que haga pequeños milagros y pueda levantar por los aires a un general. Es la misma sensación que produce leer en “La casa de los espíritus”, de la misma autora, el color de pelo de Rosa y su belleza marítima.
Es el segundo libro que leo de Isabel Allende, los dos están situados en el mismo o similar contexto histórico, con personajes revolucionarios que se asemejan bastante. Sin embargo, los relatos son muy diferentes, y me dejó con ganas de leer más. Mucho más.
Personalmente me gustan las novelas históricas, esas que podés situar en algún punto que alguna vez estudiaste en el colegio, historias de amor y muerte que tal vez ocurrieron. Particularmente y gracias a esta y otros autores me interesa esa época en la que no se podía escribir. De la que hasta hace poco casi no se hablaba. No para alimentar el odio ni condenar a nadie. Porque estas historias son de amor y esperanza. Los personajes no son vengativos ni quieren ver colgar las cabezas de quienes los persiguen. Son historias de personas que decidieron hablar, no quedarse callada ni metida en sus casas. Personas que dieron hasta la vida por la verdad, la libertad, el otro.

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