Escritores Aficionados #105: Se ha ido, de Rosy Sanchez.

Titulo del escrito: Se ha ido.
Tipo de escrito: Cuento corto.
Nombre o pseudónimo: Rosy Sanchez.
Edad: 13 años.
Nacionalidad: Mexicana.

SE HA IDO, DE ROSY SANCHEZ.

La misma mierda de todos los días. Danielle estaba parada justo en frente de mí, gritando cosas que yo no quería escuchar, lo ignoraba… justo peleábamos porque ella jamás me daba muestras de su amor y ella decía lo mismo de mí. Ni una muestra de afecto o siquiera de estar a gusto con la relación. Con el tiempo la felicidad se estaba desvaneciendo poco a poco. Yo, por mi parte, pensaba que lo había dado todo. Pero una relación donde uno solo ponga amor para los dos, no funciona. Aunque si era necesario dar amor de más para que ella se quedara conmigo, lo haría. Es perfecta para mí. El recuerdo de la última noche que pasamos juntos vino a mi mente gracias a que vi el hermoso anillo que yo mismo había puesto en su dedo anular hace exactamente nueve noches atrás.

-… ¡Ezra! No puedo ya, es difícil porque te amo. Y te amo demasiado, pero no de la manera en la que tú te mereces ser amado. No puedo…

Deslizo el anillo por su dedo y lo boto al suelo. Salió corriendo por la puerta del salón en donde estábamos tocando el piano juntos hace solo unos cuantos minutos atrás.

Después de solo un segundo me hinque junto al anillo y lo mire. Estaba perdido en la oscuridad, estaba perdido lo nuestro…Todo. Cuando ella lo dijo fue como si mis oídos no lo escucharan, ella me veía de una manera extraña, como si nuestras miradas o se conocieran. Todo había terminado y una parte de mi pensaba que eso era lo mejor.

Comencé a recordar todas las peleas fuertes que tuvimos a lo largo de nuestros cinco años de noviazgo. Ella siempre me había advertido que esto pasaría, que algún día sería tan grave que todo terminaría pero jamás le creí. Eran patrañas, amenazas para que yo reflexionara o ella lo hiciera y aun así… Nunca le creí.

Acaricie el anillo con las yemas de mis dedos, las lágrimas brotaban de mis mejillas sin ninguna advertencia de que alguna vez pararían. Nunca en mi vida entera había amado tanto a alguien como la ame a ella, y la seguía amando, ¿es que acaso ella no lo veía? ¿O ella no lo quería ver?

De pronto todos los recuerdos felices entre ella y yo vinieron y comenzaron a aparecer en el interior de i cabeza: Cuando compramos nuestro departamento, nuestra primera vez en la playa, la visita a la feria anual, nuestra primera cita, la navidad del 2010 cuando compramos el árbol de navidad, las risas que pasamos en el teatro, cuando le propuse matrimonio…

Mi respiración se estaba acelerando, la imagen de ese último recuerdo se grabó en mi mente como si fuera la última imagen que vería en mi vida. No podía dejarla ir. Todos esos momentos de felicidad se irían por peleas sin sentido. ¿Ella pensaba que mis muestras de amor no eran suficientes? ¡Al diablo! Lo demostraría ahora, si era necesario.

Tome el anillo entre mis manos y salí corriendo a buscarla, cuando el aire fresco  de la salida rozo mi cara, cerré los ojos e inhale.

<< ¡Por favor! Ayúdame a encontrarla ¿sí? La amo. >>

•                   •                    •

 

Seguí caminando sin rumbo fijo. Las lágrimas también seguían saliendo. Chocaba con personas pero no me importaba, la parte fría de mi estaba ahora y no podía ocultarla. Acababa de romper con la persona que más quise y quiero en este mundo. Analice mi asunto y supe que había hecho lo mejor para los dos, una parte de mí no estaba tan segura de eso.

Ezra y yo habíamos peleado mucho. Si, lo sé, pero aun viendo más allá de eso estaba nuestro amor. Ese amor que se había sembrado y cosechado durante unos largos y suficientes cinco años. Compartíamos amor, sueños, recuerdos, miles recuerdos malos pero millones de recuerdos buenos.

No se comparaban en nada. Seguía caminando y llorando hasta que puse una mano en mi cuello, ya no se sentía ningún bulto en mi mano izquierda. El anillo ya no estaba ahí, lo había tirado al salir del salón. Me detuve. Recordé esa noche, él estaba acostado junto a mí, y de pronto como por arte de magia saco una pequeña cajita roja de atrás de su cabeza. “Para ti” había dicho. El anillo más hermoso que nunca había visto estaba dentro de la caja, lagrimas salieron de mis ojos y el solo dijo: “¿Te casarías conmigo?”

De pronto mi corazón estaba a mil por hora, estaba completamente loca. ¡Lo necesitaba! Me di media vuelta y comencé a correr con toda la velocidad que podía, corrí sin que me importara otra cosa más que recuperarlo. Quería abrazarlo, tocarlo, verlo… besarlo. Seguí corriendo hasta llegar al salón. Un metro antes de la entrada choque con una pobre niña a mi derecha. Me asegure de que estuviera bien y corrí en dirección a mi costado derecho. Adentro del salón, estaba vacío. Oscuro.

Él se había ido.

•                   •                    •

Abrí mis ojos, aún estaba parado a unos metros a la izquierda de la entrada del salón. No había mucha gente en la calle por lo que sería muy fácil encontrarla. Estaba desesperado, tenía miedo a perderla. A mi derecha un par de chicas chocaron pero no le di ni la más mínima importancia. Fui a mi izquierda, corrí a mi máxima velocidad hasta que la calle terminaba. Moví mi cabeza de izquierda a derecha muchísimas veces, pero no había nada.

Ella se había ido.

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