Escritores aficionados #255: Un mejor día, de Rosy Sánchez.

images (10)Título del escrito: Un mejor día.
Tipo de escrito: Cuento.
Seudónimo: Rosy Sánchez.
Edad: 14 años.
Nacionalidad: Mexicana.

Un mejor día.

2 de julio de 2014, hacía dos años ya de la muerte de mi esposa. La misa se había tornado algo aburrida. Nunca fui nada religioso, ni siquiera ella, pero su madre lo era y pensaba que respetar sus decisiones sería lo mejor. Ya habíamos hecho esto el año anterior y pensaba, ¿por qué no seguir con la tradición?

Al término de la misa, mi suegra ofreció una pequeña cena de gracias a todos los que nos acompañaban. Estaban sus dos hermanas y su hermano mayor, sus padres, sus tíos de parte de su madre y unos amigos de su papá. No estaba muy bien, estaba solo ahora. Las únicas personas de su familia que me querían ahí eran su padre, su hermana menor y Javier, uno de mis mejores amigos, que también era su hermano.

Era… siempre he odiado esa palabra desde que tuve que usarla cada vez que hablaba de ella. Es muy difícil acostumbrarse a que la persona que quieres no podrá estar más contigo, que no te acompañará a los importantes días en tu vida. Y es difícil, siempre he pensado que el cerebro está muy listo para las cosas que nos ocurren en la vida. Como por ejemplo, apenas murió ella y al segundo todos hablaban de su vida en pasado. “Ella fue, ella hizo, ella amó…” Como si hubiese pasado hace tanto tiempo y en realidad apenas llevaba días muerta. Me gusta más esa palabra, muerta. Siento que es más real, y yo necesito lo real. De cualquier otra forma, me dolería más de lo que puedo soportar.

-Hola, Aaron. Sé que es una pregunta muy tonta pero, ¿Cómo la estás pasando?
No me había dado cuenta de que tenía los ojos cerrados hasta que alguien me hablo. Era Javier, hacía mucho que no lo veía y ahora era mucho más alto que antes, pero seguía sin rebasarme.

-¡Javier! – Me levante ara poder darle un gran abrazo, en verdad lo apreciaba -. Estoy bien, cada año que pasa parece ser más difícil, no puedo explicarme eso aún.

-Para todos es un infierno, pero supongo que cada quien sufre a su manera. – Se sentó a dos lugares de mí. Su boca formo de pronto una media sonrisa y cerró los ojos-. Probablemente ella ya hubiera hecho de esto una fiesta.
No pude contenerlo. Comencé a reír y sin darme cuenta unas lágrimas salieron de mis pupilas. La recordé y supe que era cierto. Ella estaba tan llena de luz, amor y felicidad. Probablemente hubiese comenzado a bailar y a reír como si nada importara.

-Es verdad. Recuerdo la boda de Cristy, nadie había comenzado a bailar y ella se paró y bailó como si nadie la estuviese mirando, solo lo hizo-. Me seque las lágrimas y reí de nuevo -. Oh, dios. La extraño.
Javier suspiro y se acomodó derecho.- ¿Cómo no hacerlo? Sé que era mi hermana pero eso no puede hacerme mentir, era perfecta. Soy muy curioso y me he preguntado esto desde el día que ella se fue… ¿Qué es lo que más extrañas de ella?

¿Cómo era siquiera que esa pregunta era válida? No había una sola cosa que pudiera decirle, eran miles.

-Extraño sus ojos mirándome cada vez que me hablaba. Extraño su aroma a frutos secos por la mañana. Extraño los besos en la mejilla antes de que se fuera cada mañana a trabajar. Extraño que sus ojos se rasgaran cada vez que sonreía. Extraño verla dormir en mis noches de insomnio. Extraño su boca húmeda, era como un hogar para mí. Extraño sus malos chistes, nunca me pudo contar uno que fuera verdaderamente bueno. Extraño sus flacucho pero enormes dedos de las manos. Extraño ver el anillo de compromiso en su dedo. Extraño tomar su mano y calentar la mía dentro de las suyas. Extraño ver su cara a mi lado cada mañana, era mucho mejor que un Buenos Días. Extraño la manera en la que hablaba del baile como si se tratara del cielo.-Comencé a llorar a mares, ni siquiera me había dado cuenta de ello, lo supe hasta que mi barbilla se humedeció. Se me cortaba la voz pero tenía que seguir, no por Javier, por ella. Ella merecía saber cuánto y que extraño de ella. Continué -. Extraño tanto su piel morena y suave. Extraño abrazarla y besarla después de un mal día. Extraño su cabello rizado y esponjado, era como una almohada. Extraño escuchar los latidos de su corazón cuando me recostaba en su pecho. Extraño ver su cuerpo desnudo y sudando cada vez que hacíamos el amor. Extraño sus sonrisa, ella pensaba que era horrible y yo, que era la cosa más perfecta del mundo. Extraño los dibujos que hacia sobre mi piel con su dedo cada vez que se aburría. Extraño todo de ella, incluso la más mínima cosa la hacía perfecta. Pero lo que más extraño de ella era la forma en la que me decía Te amo. Porque sabía que era real, se ahora que ella en verdad lo sentía y también extraño responderle con otro Te amo. Era perfecta. La amo y sé que fui un hombre muy afortunado al haberlo hecho.

-Gracias -. Dijo alguien a mis espaldas, me voltee a ver de quién había salido, era su madre, que me miraba con lágrimas en los ojos.

Me seque mis húmedas mejillas -. ¿Por qué?- le pregunté.

-Por amarla tanto como tú lo hiciste. Ahora no tengo ninguna duda de porque Rachel te amaba, y estoy segura que lo hizo con todo su corazón. Gracias por ser un caballero con ella, y aunque tú y yo no podamos ser los mejores amigos ahora, fuiste lo mejor que mi hija pudo encontrar. Gracias.

Y si creía que estaba llorando demasiado hace unos minutos, seguramente estaba equivocado. La abrace, nunca lo había hecho. Pero ella entendía lo que sentía. Era su hija y la perdió.

-Gracias a usted, por tener una hija tan maravillosa como Rach, la amaba de verdad. – le susurre al oído.

De regreso a mi casa, me puse a pesar en esa tarde. Mi corazón… me sentía más liberado. Me sentía mucho mejor respecto a ti, Rach, en dos años no me sentía tan bien como hoy. Había dicho todo lo que tenía que decirte, las cosas que te hacen y harán parte de mi vida por siempre. Te amo… siempre lo haré.

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    1. Silvia Nuricumbo Gallegos 08/08/2014

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