Escritores aficionados #267: Juguemos, de Juan D. Ardila

JuguemosTitulo del escrito: Juguemos
Tipo de escrito: Cuento
Género: Misterio/terrror.
Nombre o pseudónimo: Juan D. Ardila
Edad: 16 años
Nacionalidad: Colombiano

El cuarto de August estaba sutilmente iluminado por la luz de tres velas colocadas en el piso, en el círculo medio formado por los cinco muchachos.

Entre las tres velas, como protagonista de la velada, se hallaba la tabla Ouija, razón por la cual se habían reunido allí.

Mientras Lion recitaba unos versos a manera de exhortación, en un idioma desconocido, y por partes, considerado inexistente, Potter apilaba dos grupos de cartas a lado y lado de la tabla.

Acompañando a estos tres, notándosen más nerviosos, estaban Byron y Candace, dos hermanos que accedieron a realizar este rito, no sin antes cavilar demasiado. Terminada la ‘oración’ de Lion, se tomaron todos de las manos unos segundos.

– Ahora, todos coloquen su mano izquierda sobre la piedra que hay sobre la tabla – dijo Lion, con voz gutural.

Así lo hicieron, colocando con mano temblorosa sobre una especie de plumilla de guitarra de mayores proporciones.

– ¿Hay algún espíritu en esta habitación? ¡Revélate! – las palabras de Lion tomaron una esencia sobrenatural.

Pasados unos segundos, y todos dando por fallido el propósito, empezó a moverse la piedra a lo largo del tablero, nadie dijo nada, y todos estaban convencidos de que ninguno de ellos estaba provocando tal movimiento. Tras atravesar todo el tablero se detuvo en la esquina superior izquierda, sobre la palabra ‘si’. Tras esto, el par de hermanos, impulsados por el miedo, salieron instantáneamente de la habitación, profiriendo ahogados gritos de terror y tropezando con todo a su paso. En la habitación, los tres artífices de aquel espectáculo se miraban entra sí, y, al momento, todos estallaron en risa, imitando a los hermanos, y dando por exitosa otra de sus bromas.

Tres días después, prestos a realizar de nuevo su broma, los tres amigos lograron reclutar a Thomas y a Pitter, dos compañeros de su curso.
Cómo era habitual, antes de iniciar, tomaba Lion la palabra, distribuyendo las labores en aquel trabajo.

– August, ya has hecho bien tu parte al traer a estos dos idiotas. Potter, prepara la habitación, has ritos y realiza movimientos propios de estos rituales, bien sabes actuar. Recueden, para el éxito de la broma solo uno debe mover la piedra, ese seré yo. August, tocan la puerta, deben ser ellos.

De nuevo cinco muchachos alrededor de una tabla. Oraciones. Movimientos. Todos con una mano sobre la piedra, y la enérgica pregunta proferida por Lion:

– ¿Hay algún espíritu en esta habitación? ¡Revélate!

Lion seguía el plan, debía contar hasta cinco y después empezar a mover la piedra, eso le daba suspenso.

“¡Uno, dos, tres…!”

La piedra comenzó a moverse y Lion no se contuvo y gritó:

-¡Hay un plan!

Naturalmente las dos víctimas no entendían, es más, August y Potter parecían igual de confusos.

-¡Retiran la mano! – ordenó Lion

Todos fueron quitando la mano, incluso Potter, que se negaba a quitarla, fue separado de la piedra por una extraña fuerza, ajena a él.
Habiendo Lion confirmado la autonomía de la piedra, fue invadido por el miedo, e intentaba inútilmente separar su mano de ella, que se movía por el tablero siguiendo siempre el mismo patrón, se detenía sobre las mismas letras…

“J…U…G…U…E…M…O…S”

Tardó Lion en comprender el orden de las letras; al ver la palabra, un frío recorrió su cuerpo y lanzó un grito que se quedó atorado en el nudo de su garganta.
La habitación se ponía más fría, todos eran víctimas de un terror que los tenía petrificados, un hilo de viento recorrió la habitación y a todos en ella, se concentró alrededor de las velas, dejando todo sumido en la oscuridad.

¿QUIERES RECIBIR LIBROS GRATIS EN TU CORREO?

¡Pues únete a una comunidad de más de 10 mil suscriptores!