Escritores Aficionados #45: La carta del fin, de Mady

Titulo: La carta del fin
tipo de escrito: Cuento
Seudónimo: Mady
Edad: 15
Nacionalidad: Mexicana

carta

No sirvo para nada, nunca seré buena en nada. Solo quiero ser buena en algo, servir para algo útil, si no tengo un propósito en la vida, entonces que hago aquí.

Sé que no debería de pensar así pero, después de tantos maltratos, de tantos insultos. Estoy harta de vivir. ¿Qué hago aquí?

Yo sé que no le importo a nadie, que a nadie le interesa mi existencia en este mundo, no existe nadie que me diga que todo estará bien, que me diga yo te quiero tal y como eres. Así que nadie me extrañara cuando me vaya.

Por esas razones decidí  no volver a sufrir, no volver a derramar una lágrima al suelo, no volver a sentir el peso de todo el mundo sobre mis hombros, en fin decidí  no seguir viviendo.

***

Después de escribir la carta, me recosté en la cama y vi el techo de mi habitación, sería la última vez que lo vería,  como sería la última vez que podría ver lo que este mundo me había mostrado, cabe mencionar que todo lo que me mostro fue tristeza, dolor, desilusiones y malas experiencias. No sé porque me toco esta vida, ojala y no me insultaran todos los días, ojala y le importara a alguien, ojala y alguien me quisiera…o simplemente quisiera no haber nacido. Me levante y decidí  a dar una vuelta, seria la ultima que daría, aun no sabía cómo terminar con esto, tal vez si salgo podre pensar una manera que no sea tan dolorosa.

Decidí no cambiarme, llevaba unos vaqueros y una sudadera negra. No soy bonita, mido 1.64, tez morena y no soy delgada –pero tampoco soy gorda-, se diría que soy común, pero hasta las chicas comunes de mi colegio se burlan de mi, creo que las personas infelices quieren que alguien sufra más que ellas, para sentirse mejor consigo mismas, yo he hablado con mis profesores y ellos me creen una loca exagerada. Pero no tiene caso seguir hablando de esto, al final ya no importa.

***

Camine sin rumbo fijo, vi un niño con sus padres, una pareja tomados de las manos y un lindo perrito en una esquina, cuando el cachorro me vio, movió su cola y se acerco a mí, era blanco –al menos eso parecía debajo de tanta mugre-, orejas grandes y pequeño. Me puse en cuclillas para acariciarlo, lamio mi mano y acerco más su cabeza hacia mí, yo tome su cabeza en mis manos y lo acaricie hasta que deje de sentir mis pies y me levante. Tal vez y ahora le importe a alguien, solo tal vez, alguien dependa de mi existencia para poder vivir, nos vimos por un minuto y supo lo que yo pensaba, me incline de nuevo y lo cargue. Todo se había resuelto, ahora tenía un amigo y una compañía.

***

Al llegar a casa, le di una buena ducha y descubrí que si era blanco, no tenia comida de perro, en mi mente anote ir al súper, mientras tanto tendría que conformarse con un poco de leche.

A la mañana siguiente, amanecí, con una bola de pelo blanca en la cara, me levante lo salude, y me vestí para ir por su comida, no quedaba muy lejos de casa, vivía por una zona muy transitada, el supermercado estaba a dos calles de mi casa, tome mis llaves y por una razón que desconozco las agite, la puerta estaba abierta y yo iba en dirección hacia ella, cuando vi a una bola de pelo blanca correr hacia afuera para perseguir a un gato que estaba al otro lado de la calle, todo fue muy rápido, solo escuche el chirrido de las llantas que no lograron detenerse a tiempo, y otro chillido que fue mucho más corto y mas horripilante.

***

Fue todo, definitivamente mi destino era el dolor, y ahora ese dolor lo había sufrido otro ser vivo y por mi culpa, nunca debí de confiar que todo se arreglaría por arte de magia, porque simplemente mi destino es sufrir, y siempre lo fue.

 

Seas quien seas, adiós y suerte con esta vida de m*erda.

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