La sociedad de la nieve, de Pablo Vierci

“La tarde del accidente, el piloto nos pidió el arma para matarse. Dame el arma, coloca las balas, sé parte de mi muerte, nos imploraba. Entonces ese grupo desesperado, que sabe que alguien busca un arma para matarse, lo primero que hace es desactivarla. El revólver lo tiene uno y las balas las tengo yo. No hay más revolver. Les dijimos a todos: no busquen el revólver porque no está disponible. No hay balas para matarse, porque acá la única opción es la vida, pelear por la vida ignorando el resultado. Con esa afirmación y ese gesto comienza la historia de los Andes.”

¿Hasta dónde llega el límite humano? ¿De qué serías capaz en una lucha por la vida?
Este libro no ofrece una respuesta. Ofrece 16. Porque ésa es la cantidad de sobrevivientes del vuelo F571, el cual abordaron 45 personas el 12 de octubre de aquel año.
Pasaron más de 40 años del accidente de 1972, que encontró a un grupo de jóvenes rugbiers en el medio de la Cordillera de los Andes, enfrentando 30 grados bajo cero, la inanición, las enfermedades que acechaban y, sobre todo, la desesperanza inminente.
En la montaña, se crea otra sociedad, a la que se aferran para vivir; soporte humano para acciones que rompían todos los esquemas previos.
Pasaron más de 40 años del accidente de 1972. Y aún hoy, cuentan las cicatrices, las repercusiones, las enseñanzas de aquellos 72 días en la nieve.
La carga emotiva de este libro no reside en la cantidad de páginas o en los 33 capítulos. Es el hecho que no se puede aplacar, que no se puede evitar: que fue una historia real.
Al borde de la muerte, revaloriza la vida. Escarba entre el frío y la desorientación para encontrar luz; le da la espalda al más allá, no negando su proximidad, sino con una decisión para seguir adelante. Llámese como quiera: volver a casa, a mi familia, a seguir viviendo. Volver, no rendirse, atravesar cordilleras internas y externas para llegar a ver, a 3200 metros de altura, un poco del sentido de nuestra existencia.
Para aquellos que quieran emprender el viaje, una recomendación: si tienen estómago fuerte, si se atreven a ver el abismo desde el borde del precipicio, pueden encontrar algo así como la fuerza del espíritu humano en toda su magnitud.
“Para mantener la fe en todo momento, a pesar de los revolcones que nos daban, teníamos que ser alquimistas. Transformar la tragedia en milagro, la depresión en esperanza. […] Por eso fomentábamos las bromas, porque éstas traen la risa, la risa a la alegría, y la alegría es el síntoma más evidente de la vida.”

Reseña escrita por Alina Reyes
17 años
Argentina

4/5
La sociedad de la nieve 2012 ok

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