Escritores Aficionados #46: La Verdad, de Aimé García Silva

Título: La verdad
Nombre: Aimé García Silva
Nacionalidad: argentina
Edad: 13 años

Javier y Lucía… que linda pareja que hacían…

El era abogado… y ella doctora.

La historia comienza así. Ellos estaban discutiendo mucho, el era un insoportable, celoso y flojo. Ella era la que hacía todo en la casa: Cocinaba, planchaba, limpiaba, lavaba la ropa, cuidaba a sus hijas… Para resumir, ella era como una esclava.

Pero Lucía un día se hartó:

Llamó a un hombre que asesinaba por dinero. Le dijo que quería hacer que pareciera un robo, y que fuera al día siguiente, el día miércoles 15 abril. Le dio $7200 y cerraron el trato.

Al día siguiente, entrada la tarde, Javier salió con Sol y Luna, las gemelas de 9 años. De regreso, mientras se iban acercando a la casa, Javier observa que un hombre los seguía. En ese momento, le dice a las gemelas que corran lo mas fuerte posible, sin mirar hacia atrás. Padre e hijas comenzaron a correr, pero quien los perseguía era mucho más rápido.

Al cruzar la calle desesperadamente y sin siquiera ver… ¡PUM!

Al otro día, en el noticiero mostraron lo siguiente:

“-Dos niñas y su padre murieron atropellados. Parece que un ladrón los perseguía en el momento de la tragedia. El padre, identificado como Javier López, podría haberse salvado, si la ambulancia hubiese llegado a tiempo. La policía está investigando, pero no ha encontrado ninguna pista…

…Pasaron 5 años… Lucía hizo una nueva vida, tenia 3 hijos, un esposo, una hermosa casa, una mujer que limpiaba todo, y un perro, caniche toy.

La vida de Lucía era muy feliz, pero todo cambió un jueves 15 de marzo:

En su pueblo hubo una epidemia de leptospirosis, enfermedad que contrajeron sus hijos y su esposo… estaban muy graves.
Esa noche, internó a su esposo (que según él estaba cabalgando en un unicornio volador) y a sus hijos (que decían que estaban luchando contra un monstruo alienígena), todo esto producto de la alta fiebre. Exhausta, se fue a dormir, pero en cuanto se acostó, comenzó a escuchar voces que decían: “Sabemos la verdad” “Sabemos la verdad” “¡¡¡Nos mataste!!!” “¡¡¡Nos mataste!!!”.

Lucía, asustada, pensaba “Es que estoy cansada, es que estoy cansada, por eso escucho esto!…”

Y se durmió, pero su sueño  se vio interrumpido por “sus otras hijas y su otro esposo”, como así solía llamarlos para sus adentros, pero pálidos, como muertos.

En los días siguientes no durmió, siempre escuchaba esas voces, y, a veces, veía a sus hijas corriendo por la casa, o saltando la soga afuera, con las mismas caras pálidas, muertas.

Una semana después su hermano mayor fue a su casa para ver como estaba, Pero no le abría la puerta, así que fue a la casa de los vecinos de Lucía para ver si la habían visto, pero todos le dijeron que no la habían visto hace días, así que llamó a la Policía.

Forzaron la puerta, pero solo había un papel en el piso que decía “¡Nos mataste, sabemos la verdad! Es que estoy cansada, es que estoy cansada, por eso veo esto…”

Y unas notas en su cama:

Jueves 15: Estoy escuchando cosas: “¡Nos mataste, sabemos la verdad!”, sueño con mis otras hijas, que me llevan a no sé donde, pues en esa parte del sueño me despierto transpirada, y las voces empiezan de nuevo.

Viernes 16: Tengo miedo, no dormí anoche, sigo escuchando esas voces, tengo esas horribles pesadillas, a veces, veo a mis hijas corriendo por la casa, o saltando la soga afuera, con las caras pálidas, muertas. Mi otro esposo aparece, enojado, y me dice “¡Quiero comida, Mujer!”

Sábado 17: Todo lo que escribí antes me sigue pasando, además, mi perro empieza a ladrar al aire, como si quisiera agarrar algo…

Domingo 18: Mis hijas  siguen apareciéndose, y Javier me pide comida… con estas notas se me va un poco el miedo, pero sigo asustadísima… mi vida es una pesadilla

Miércoles 21: Durante estos 3 días no hubo novedades, las pesadillas, las visiones, las voces… todo eso… ¡ayuda!

Jueves 22: ¡Tengo miedo! , mis hijas y mi esposo siguen apareciéndose, pero ahora vienen con chuchillos y… (En lo que sigue hay un rayón de lapicera como si alguien hubiese arrastrado a Lucía).

Además había como un camino de sangre, como si hubiesen arrastrado a alguien muy herido por el piso, que desaparecía en un punto.

La historia de Lucia se fue olvidando con el tiempo, y ella nunca apareció….

FIN

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