Los ojos del perro siberiano, de Antonio Santa Ana

Sinapsis: El autor cuenta en primera persona la vida de un niño de clase social alta, que a una corta edad debe enfrentar el mundo tal como es, con un hermano con SIDA, solo él y su abuela lo aceptan, pero su perro siberiano es el único que lo ve tal como es.

Critica: Este libro jamás me cansare de leer, lo leí dos veces y las dos veces lloré. Es increíble como este escritor  en un libro tan pequeño tiene tanto que decir, en apenas menos de treinta hojas te muestra la niñez, adolescencia y vida adulta de un niño que vivió en San Isidro.

Son muy detallados con respecto al escenario donde se produce la historia, también con respecto a la vida rutinaria que llevaban, como la clase de amigos que tenían, los lugares a los que iban, el número de colectivo que tomaba,  los horarios de cada uno y el carácter de cada uno en relación a su círculo familiar.

Muestra las distintas reacciones de una persona frente a problemas tan comunes como enfermedades en la sociedad actual. Como las prioridades cambian e inconsciente o conscientemente las personas discriminan con tal naturalidad y lastiman a las personas sin darse cuenta, como la prioridad de un padre es su trabajo, como la prioridad de una madre es su imagen social, como un joven de 31 años se encuentra solo sin el apoyo familiar por tener SIDA, constantemente el autor lo compara con el perro siberiano, una raza interesante y hermosa con la que el hombre comercializa y mata al “impuro”, “defectuoso” o “ultimo en nacer”. Es un libro del cual podemos aprender, tiene temas muy duros y reales como la diferencia de clase social, individualismo, discriminación y el abandono de los padres hacia sus hijos que se ve tanto en esta sociedad. Es inevitable pensar que hoy todos sabemos la historia de “Adolf Hitler” y que siempre será un loco perfeccionista que mataba a quienes tenían defectos, ¿pero quiénes somos para juzgar?, no me juzguen yo también pienso que está mal y como ya dije es un tema muy delicado y esto es una reseña nomas, si bien no torturamos, de cierta manera abandonamos al diferente a su suerte, en este caso alguien se quedo sin trabajo, por estar enfermo, otras veces alguien no consigue trabajo por ser grande, la persona humana es muy sensible y delicada al igual que esta palabra que se usa con tanta naturalidad sin ver lo que realmente abarca “Discriminación”.

A pesar de ser una obra un poco trágica y triste, es inevitable compartir con el autor cierto humor que expresa durante su relato, como el sarcasmo, la ironía y la exageración contradiciendo las ideas de su  padre y madre, sin quedar desubicado.

Espero que lo lean y les guste tanto como a mí, por eso mi puntuación es 5/5.

Reseña escrita por: Lara María Soledad Palavecino
Nacionalidad: argentina

Reseña #2

Reseña escrita por: Suga Díaz

ojosdelperrosiberiano

ADVERTENCIA: Éste libro me dejo hecha un desastre. Ya saben, nudos en la garganta, SPM, odio inexplicable hacia todo el mundo, etc. Lo normal después de leer un libro extraordinario. Y si, “extraordinario” es una palabra enorme, por eso es que me fascino el libro.

La verdad yo ya había escuchado hablar sobre él de mis familiares, amigos, e incluso lo vi en algunas redes sociales. Pero lo deje pasar de largo. Literalmente.

Recuerdo que fue hace unos meses que lo vi tirado en mi secundaria. Además de que me desanimó que lo hubieran botado, me sentí mal porque ese libro yo no lo quería leer. Pero entre que soy pobre y ya no tengo libros terminé haciéndolo.

Cambio totalmente mi perspectiva.

Me lo leí muy rápido, pero me tomó bastante tiempo el digerirlo completamente. Vuelvo a repetir, es un libro ex–tra–or–di–na–ri–o.

La historia es contada desde el punto de vista de un adolescente que vuelve a sus días de niñez, se expresa con simpleza e ingenuidad que tiñen todo el libro con un manto de recuerdo. No se puede cambiar lo que pasó. El chico vuelve en sus recuerdos a una historia que hace mucho pasó.

Creo que esa fue la razón por la que me gustó. Simplemente estaba contando una historia. Pero de alguna forma siento que me la estaba contando a mí, es algo ridículo de algunas maneras pero me hizo sentir su amiga. Y vaya que se sintió bien.

La mirada pura con que están escritos todos los capítulos es refrescante, todo encaja perfectamente en cada parte. Es un libro exquisito.

La mayoría de todo el tiempo en que me la pasé leyendo el libro estuve prácticamente odiando a todos los personajes. Sigo pensando que nadie tiene porque creer que alguien con una enfermedad es un monstruo. No, los monstruos son ellos.

La historia abarca el tema de la sexualidad desde un punto poco típico: el SIDA. Ezequiel termina pasando mucho tiempo con su hermano, acercándose a él. Todos sabemos que algún día moriremos, pero falta mucho, muchísimo para eso. Pero para Ezequiel no es la misma historia, y él es consciente de eso, y de alguna manera él no es el típico enfermo que se compadece. Su enfermedad no le enseño como asimilar la muerte ni nada, le enseñó a vivir.

Es realista. Todo es realista. No ofrece curas milagrosas, ni un cambio repentino hacia la sociedad. Es una historia que te hace vivir todas las páginas con el corazón palpitando de emociones, porque de verdad todo es extraordinario.

Por esa razón lloré. Lloré alrededor de una hora sin parar, me hizo sentir perdida por un momento, saber cómo era la realidad en verdad fue como recibir un chorro de agua directo a la cara. Una sensación horrible, pero el conocimiento tiene ese precio.

Les dejó mi frase favorita:

“Ninguna enfermedad te enseña a morir. Te enseña a vivir. A amar la vida con toda la fuerza que tengas”.

Puntuación: 5/5

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    1. Estefanía Guevara Leal 18/12/2013

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