Escritores Aficionados #200: Pandora, de Fisquero

Caja_de_Pandora

Título: PANDORA
Tipo: Relato
Pseudónimo: Fisquero
Edad: 64 años
Nacionalidad: España

Pandora

“Eternas, seductoras, atrayentes… siempre letales.

      Diosas, hadas, ninfas, dríades,  sirenas, hechiceras, brujas, vampiresas…Seres todos ellos del sexo femenino, misteriosos y poderosos, entre cuyos enigmas, secretos  y redes tendidas como tela de araña impregnada en dulce miel, anhelantes y ansiosos, los seres del sexo opuesto buscan, y desean caer”

Jorge era un joven soñador de mente limpia y abierta, que disfrutaba de la vida y de todas las pequeñas cosas que ésta le ofrecía.

Solía nada más despertar y comenzar un nuevo día, volver de nuevo a soñar e imaginar nuevas aventuras y vivencias, sentir la ilusión de encontrarse y hacer nuevos amigos, y vivir minuto a minuto su curiosidad por conocer y experimentar todo aquello que descubría.

Ya eran muchos los compañeros y amigos que habían claudicado en acompañarle en sus correrías y andanzas, al haber caído rendidos y atravesados por las flechas de Cupido, siendo seducidos por la figura insinuante y los ojos seductores de alguna bonita muchacha.

Jorge en cambio, con sus ya veintinueve años cumplidos, siempre había sabido esquivar las saetas del certero arquero, no dejándose atrapar por ninguna de las muchas jóvenes, que edad de merecer, le habían tentado con el dulce ámbar de sus miradas y contoneos.

Él deseaba viajar y conocer países y culturas lejanas; siendo un trabajador cualificado disponía de un trabajo y un sueldo bien remunerado, lo cual le permitía al menos una vez al año realizar sus sueños.

Fue en uno de estos viajes, un sugestivo y bonito Tour por Italia romántica, que hallándose en el mismo corazón de Roma la ciudad eterna, y junto a la Fuente de Trevi, conoció a una muchacha de cuerpo escultural y piernas artísticamente torneadas, cuya piel bronceada y ojos rasgados, junto a su personalidad llena de magnetismo, hicieron que Jorge cayese rendido a sus pies y le declarase su amor eterno e incondicional.

El muchacho se sintió inmensamente feliz al ser correspondido por la bella  joven cuyo nombre era Pandora,  y ésta se mostró cariñosa y dulce con él,  el tiempo en el cual transcurrió la luna de miel. Transcurrido dicho periodo, e instalados en el nido de amor -un modesto pisito que Jorge había adquirido tiempo atrás, con mucho sacrificio-, Jorge comenzó a percibir que aquella muchacha no era lo que en un principio, y  tras un arrebato de enamoramiento había parecido.

Lo que comenzó pareciendo simples antojos caprichosos de recién casada, poco a poco se fueron convirtiendo en exigencias y ultimatos propios de auténtica déspota insufrible, imposibles de asumir.

Jorge, ciego por la pasión que de forma voluptuosa nublaba sus sentidos, fue claudicando poco a poco, ante la egocéntrica tiranía de Pandora. Renunció  a sus amigos de toda la vida, pues su esposa celosa de ellos, así lo exigió. Más tarde Pandora se sintió incomoda en el nido de amor, que tanto esfuerzo había costado conseguir a Jorge, por lo que éste hubo de complacerla y mal vender su casa, para inmediatamente hipotecarse de por vida  y, con el fin de que los antojos de su amada se viesen complacidos se trasladaron a un palacete situado en una zona residencial de alto estanding, lugar en cual ella consideraba que su condición merecía.

Al margen y parejo a las exigencias sociales y económicas de Pandora, ésta era una mujer mu ardiente, y en consecuencia demandaba de su amante esposo atención permanente, debiendo éste copular varias veces al día, hasta que ella quedaba saciada y satisfecha sexualmente.

Como toda acción tiene su efecto, Jorge fue debilitándose y viendo mermadas sus facultades físicas, teniendo como resultado el rendir cada vez menos en su trabajo, hasta llegar al extremo de verse despedido de su empleo y no disponer de recursos para afrontar el tren de vida que le imponía aquella arpía, en la cual se había convertido su amada. Así, al no poder afrontar la hipoteca que sobre el palacete pesaba, se vio expropiado y declarado insolvente, cayendo en la más sórdida de las indigencias.

Fue llegado ese momento, que Pandora le comunicó que le abandonaba para marcharse a vivir con un trompetista de Jazz, del cual estaba enamorada, acusándole a Jorge de no haber sabido ofrecerle lo que aquel músico le daba.

Jorge, arruinado, abandonado  y amargado, con el corazón destrozado, tan sólo pudo soportar aquella situación un par de meses; una mañana apareció muerto en el interior de un  destartalado y viejo coche, el cual le había servido de morada y refugio en sus últimos días de vida. Sus manos agarrotadas por la rigidez post mortem, mantenían aferrado el único objeto que le había quedado como recuerdo del ser que… ¡Oh, paradojas del destino!  Había sido el único amor de su vida, era una cajita de marfil labrada primorosamente, en cuyo interior forrado en terciopelo rojo, podían apreciarse inscritas en negra tinta china los versos siguientes:

“Esta es la caja de Pandora,

Aquél que su tapa osé levantar

Desgracias y ruina le asaltarán,

y de la esperanza poco habrán de confiar

Así desde el Olimpo

y por el fuego robado,

Prometeo y los mortales

eternamente son castigados

Por  encantos femeninos,

y con  dulce seducción,

dóciles e ingenuos

los hombres caen rendidos,

y ello causa su perdición

Sirva el ejemplo de Jorge,

a jóvenes románticos,

para ser cautos, y no caer,

en telarañas  tejidas por

 hechiceras de nombre

Pandora , Circes  o Antinea.

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    1. Erandi 01/04/2014

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