Escritores Aficionados #92: Reflexiones de una moribunda, de Fluorescent plume

suspiro
Título del escrito: Reflexiones de una moribunda.
Tipo de escrito: Relato corto.
Género: Narrativo.
Pseudónimo: Fluorescent plume.
Edad: 16 años.
Nacionalidad: Española.

Desperté y mi cabeza daba vueltas y vueltas sin parar, el mundo fuera de mi estaba aparentemente tranquilo, lo extraño era mi interior, pareciera que dentro de mí se estuviera desencadenando un gran torbellino que acabaría conmigo, con mi vida. Intenté buscar información en mi cerebro, no quería gran cosa me bastaba con saber quién era, como me llamaba o donde estaba. Los parpados de mis ojos pesaban demasiado, apenas era capaz de ver una fina línea de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, me di cuenta que estaba tumbada sobre una cama, sentí varias mantas encima mía y justo en frente de mi con bordes dorados un gran espejo, que aunque no era capaz de ver con exactitud debido a mi estado, reflejaba toda esa situación, mi cara se reflejaba como la de una mujer mayor, muy mayor, rebosaban las arrugas y las manchas en la piel, esas que te salen cuando has llevado una vida dura trabajando a pleno sol, mi pelo era canoso, blanco como la nieve y brillante como el sol, es lo único que veía de mí ya que las mantas me tapaban hasta el cuello, alrededor varia gente lloraba, los reconocí como mi familia, por lo que alcance a escuchar hablaban de mí, de lo buena que era y de lo que había sufrido, decían que estaba a punto de ascender a un lugar mejor donde encontraría la felicidad, un llanto sobresalía de entre todos los demás, quizás fuese porque aunque estuviese lejos de aquella habitación de hospital, yo lo sentía cerca, justo al lado de mi oído, era él, mi amor, mi corazón mi alma y mi vida.. el también era mayor y cada vez que inspiraba sentía como si le costase demasiado, la voz era muy bajita, a la vez que llena de dulzura y cariño, susurraba: no te vayas cielo mío, mira que yo sin ti no soy nada, que se lleven todo mi dinero, la ropa, las joyas, las escrituras, las tarjetas y demás, incluso se pueden llevar esa corbata tan bonita que me regalaste por navidad -justo hay sentí como una lagrima resbalaba por su mejilla y caía sobre la almohada salpicándome- pero que no te lleven a ti, diles que tu lugar está junto a mí, ya iremos al cielo los dos de la mano, como en el altar donde nos juramos amor eterno, que mi vida sin ti no es vida y sin vida para que quiero vivir. Inspire profundo y guarde el aire dentro de mi mientras vinieron miles de recuerdos a mi mente, luego con una leve sonrisa expire, esa era mi forma de decir adiós. Porque desgraciadamente en esta vida no elijes ni cuando te vas, ni cuando se van, muchos se hubieran quedado y otros tantos hubieran preferido irse, pero a la vida la hicieron injusta, reflejo del ser humano que nace con la oportunidad correspondiente de convertirse en un ser divino y por el contrario se deciden por ser uno más de la colección.

 

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