Escritores Aficionados #192: Rosas, de Juan de Basilio Magno

Titulo del escrito: Rosas
Tipo de escrito: Cuento
Nombre: Juan de Basilio Magno
Edad: 27 años
Nacionalidad: Argentina

ROSAS

Rosas, de Juan de Basilio MagnoMi jardín tenía tres rosas, ese era todo mi jardín y era suficiente para deleitarme.

La primera rosa es blanca, y creo que por estar en el peor pedazo de tierra adquirió características muy particulares respecto de las otras dos. Ciertamente que su belleza es del todo particular, de un blanco radiante, luminoso; muy delicada, frágil ante toda inclemencia, pero fue la única que no sucumbió jamás ante la plaga del pulgón que afectó a las otras dos. Tal vez la ayudó el terreno árido que le tocó, tal vez el hecho de ser muy poco aromática, o mejor dicho, de tener un perfume tan suave que el insecto no lo captaba.

La segunda rosa era rosada, fue la más enferma siempre. No niego su belleza, pero el pulgón la opacó. Prontamente quedó marcada desde su tallo a sus pétalos, y, si bien yo la limpiaba cada mañana de la plaga, por la tarde ya estaba cubierta de nuevos bichos. Fue la que menos duró, el ataque terminó matándola.

Finalmente la tercera es roja, pero de un rojo fuerte, casi sangre o rubí, envidia de los mejores taninos del vino. También fue afectada por el pulgón, pero mi dedicación por curarla cada mañana terminó por sanarla definitivamente. Se le hizo como una piel dura, marcada por el daño del insecto, pero por la firmeza adquirida el bicho ya no tuvo poder sobre ella. Para mí es la más hermosa, aunque otras personas que visitaron mi jardín sostienen que la blanca cautiva especialmente.

Las tres rosas son tres modelos de almas: la primera es aquella que siempre se ha mantenido pura, tiene una luz especial, es frágil y bella, lo cual la hace débil ante el enemigo, más las arideces en las que sabe vivir diariamente y su exquisito pudor la han hecho barrera infranqueable. La segunda es la que por exponerse y no aceptar la ayuda de lo alto perece ante la impureza, son los que jamás se levantarán. La tercera fue dañada por el bicho, pero habiendo acertado la ayuda y aprovechado el daño que se le infringió, se volvió impenetrable como la primera. Ciertamente que tanto la blanca como la roja son bellísimas, mas la determinación de la mayor belleza corresponderá a cada alma en particular.

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