Escritores Aficonados # 170: Sorbos de café, de Manecilla de Reloj

Titulo del escrito: Sorbos de café
Tipo de escrito: Cuento, romance
Nombre: Manecilla de Reloj
Edad: 14 años
Nacionalidad: Mexicana

En la cafetería de moda de Estocolmo, Charles-Louis Herbard no lograba dejar de mirar a la chica de piel morena de las mesas de afuera. Su llamativo color de piel creaba una ilusión entre las demás personas de su rededor; todas de tez pálida y melena clara. Incluso Charles se enorgullecía de su cabello negro y ojos grandes. Si, era arrogante.

Es por eso que su intención fue pararse, dejando a su grupo de amigos cuchicheando sobre su nueva muñeca. Camino por el local hasta salir y situarse frente a la chica; casi parecía una pintura del folklor mexicano, lo único que la desmentía era su pelo corto y cenizo; lo exótico en su más alto furor.

Saludo a su acompañante con una inclinación de cabeza y así termino con su conversación, se volvió a la chica y se presentó como “el chico de tus sueños” con la más grande galantería que pudo. La invito a dar un paseo; claro “disculpándose” con su acompañante. La chica accedió, primero queriendo saber el nombre de su galán.

-Me llamo Charles-Louis- Dijo con toda la camaderia con que estaba acostumbrado.

-¿Cómo el bailarín?- Al instante se le ocurrió que tal vez debería tomar clases de baile, su habilidades quedaban muy lejos de ser galardonadas.

-Si, por desgracia no soy tan bueno bailando como parece.

-Es una pena, me habría gustado ir a algún salón- En sus ojos se vio un destello de desafío.

-Por cierto, no se tu nombre.

-Te lo diré cuando sea seguro ¿Nos vamos?- Dijo ofreciendo una sonrisa que derritió la nieve de la calle- Te veré en el hotel- Lo dijo dirigiendo una sonrisa cariñosa a su compañera.

Después se fueron a la guarida de Charles. Estaba cerca del café así que en cuanto entraron él cerró la puerta y se abalanzo ella, la beso en los labios, tibios por el café, bajo al cuello al tiempo que ella acariciaba su abdomen marcado.

La dirigía con pasión hacia el cuarto cuando ella lo detuvo posando una mano en su pecho.

-¿Qué pasa? ¿Voy demasiado rápido?- Siempre creía tomar a la chica con respeto, cada una tenía su ritmo. Es por eso que besaba tan bien; ella lo sabía ahora.

-Sí, mejor vayamos a la ópera- Dijo al tiempo que echaba su cabello hacia atrás.

-De acuerdo- Con esa frase comenzó a tomarse la relación en serio, en el teatro trato de comenzar a tocarla y besarla pero ella lo detuvo dándole un beso fugaz y ensimismándose en el espectáculo.

La llevo a su departamento en otras ocasiones y siempre terminaban en lo mismo. Comenzó a tomarle cariño; del verdadero, no simple pasión. Tenían sus conflictos pero los superaban.

Una tarde después de llegar algo más lejos y estar tumbados cerca, comenzaron a hablar de sí mismos y abrirse pasó uno al otro hacia un lugar del que sólo se podía salir con la decepción.  Lo que hacia esa chica con Louis  era en definitiva lo más grande que alguien podía adentrarse a su ser desde hace mucho.

-Aun no me has dicho tu nombre- Dijo recordando aquel primer día que la vio.

-¿Por qué no indagas por ti mismo?- Dijo sonriendo y mirándolo a la vez.

-¿Eres de aquí?

-No, sólo estoy de intercambio. Soy de Barcelona- Al decir esto último se notó una nota de melancolía en su voz.

Se quedaron en silencio mucho rato, viendo el mismo punto en la pared, tomados de la mano. El silencio sólo se rompió con una revelación que el propio Charles quería olvidar.

-Sabes…- Dejo eso al aire, como la fragancia de la chica de piel morena. En ese momento volvió a la cafetería, sin dejarla a ella en el cuarto; nunca estuvo ahí.

Louis se preguntó si aquello que se imaginó se haría realidad con ir y decir esas mismas palabras. Decidió terminarse su café ya frio. Estaba solo, no como creía en su mente. Por un momento agradeció tener salud mental, así al menos podría imaginarse junto a la chica.

Se levantó dirigiéndose a la salida con la cabeza gacha, ocultando su vergüenza. Después de todo si era frio con los demás, no quería contar a nadie su pasado. Se topó con ella cuando salía y ella entraba, chocaron sus hombros y  se voltearon a ver a modo de disculpa, las palabras estuvieron a punto de salir de sus labios pero ambos se dijeron a sí mismos:

“Nunca pasaría”

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    1. Cristina 18/01/2014
    2. Manecilla de reloj 17/01/2014
    3. Alejandro 17/01/2014
    4. Alejandro 17/01/2014
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    6. NATI 17/01/2014

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