Escritores Aficionados # 14: Un día Especial, de Paula Manríquez

 Titulo del escrito  Un día Especial 
Tipo de escrito :  Cuento corto
Nombre o pseudónimo: Paula Manríquez
Edad: 32 años
Nacionalidad: Chilena

No podía esperar más y ya se me hacía tarde para ir al trabajo, y mi gran propósito se estaba yendo a un lugar lo más lejano a la realidad, claro porque bajar diariamente 3 cuadras para subirme a un bus con el fin de ahorrar dinero no es fácil, ya que implica un ejercicio del cual no estoy acostumbrada y menos levantarme más de 40 minutos antes de lo común, tampoco, en fin… Decisión tomada me iré sin las llaves de mi casa, y aunque Celeste, mi amiga del alma con la cual vivo, lleva dos días sin llegar a casa, confío en que llegue y me salve de quedarme afuera de la casa… Sin duda lo primero que haré al llegar al trabajo será llamarla y lo más probable sea que me diga que llegará a casa antes que yo, lo malo es que no estaba preparada para saber que llegará mañana de Santiago, “no”, me dije a mi misma y a ella un solo “no te preocupes” sólo quería saber cómo te encontrabas, pero como siempre creo que saldré de este embrollo. Creo que hoy tendré un largo día…

No dejo de mirar mi reloj quiero que termine este día y sólo son las 12 del día, creo que será  uno de aquellos días en los cuales no dejas de mirar el reloj y cada segundo se convierte en una tortura. Además aún no pasa el chico guapo de la oficina contigua, esa exquisita piel morena y ojos seductores que al saludar parecen decir esta noche te quiero conmigo y que yo debo contestar cuando quieras, y que llevado a la realidad se resumen en un ¡hola! Que parece bastar para que mi día se componga y dejarme un par de segundos atontada y sonrojada… si hasta se me olvido que no se cómo entrar a mi casa.

Por fin llega la hora de colación y el momento de despejarme y olvidarme del tedioso trabajo que me espera a la vuelta del almuerzo se aproxima, sin embargo no contaba con que mi jefe vendría a decirme en un tono burlon y desafiante “¿Paula ya terminaste el informe que te pedí en la mañana? Oh parece que alguien no almorzara hoy” ¡Mierda! Recordé en un segundo cuando mi jefe vino en la mañana a decirme que el informe lo necesitaba antes de la hora de almuerzo y  obviamente mi mente a esa hora sólo podía estar ocupada pensando cómo lo hare para entrar a la casa…

Parece que hoy no será un día fácil y mi exquisito pollo asado con ensalada cesar se ha ido al carajo.

Después de 3 horas intensas de concentración he terminado por fin el informe, el cual he dejado sigilosamente en el escritorio de mi jefe y aprovechándome de su ausencia para que no pueda hacerme algún reproche del informe. Tras salir con éxito de mi misión me dirijo a la heladería que se encuentra un piso más abajo de mi oficina para degustar de esos helados caseros tan deliciosos que preparan en ese lugar. Mi favorito es frutos del bosque, mezcla de frutos rojos con tres leches. Por fin llegó el momento de disfrutar un rato de este día tan especial, al llegar al ascensor me doy cuenta que también va en él, el chico moreno que enciende mis noches de pasión, claro debo aclarar que sólo en mi imaginación, al intentar tomar el ascensor para irme con Ariel, sufro un percance con mi helado y veo como en ese momento desaparece el ascensor con Ariel y su cara de pena al ver el helado derramado en mi blusa y mi cara roja como pancora consumida por la vergüenza.

Por fin son las 7 pm y ya nada puede seguir saliendo mal, ah olvide que aún me queda un pequeño detalle para que mi día concluya y es lograr entrar a la casa.

Al llegar a la casa me encuentro con el conserje del condominio quien gentilmente me ayuda facilitándome una escalera para poder entrar por la ventana, sin embargo me advierte que no podrá ayudarme ya que sufre artritis y su dolor en las manos le impide sujetarse de la escalera.

Tome valentía y me propuse subir por aquella escalera de madera sacada de la bodega, corroída por termitas y uno que otro clavo oxidado, producto de la humedad, que sujetaba los escalones. Justo en ese momento cuando estoy en el segundo tablón y mis piernas flaquean producto del miedo de caerme, aparece Ariel como sacado de un cuento camina hacia mí ; su cabello negro azabache  flamea con el viento y su piel morena parece brillar con el sol y a pesar que su caminar es rápido yo estoy atónita mirando semejante belleza acercándose hacia mí en cámara lenta.

De pronto caigo en razón y escucho que le grita a Don Edmundo, el conserje del condominio, que el posee una escalera de mejor calidad y que prefiere subir él.

Mil preguntas se vienen a mi cabeza, ¿Vive en el mismo condominio? ¿Desde cuándo? ¿Cómo no lo había visto antes por aquí? Oh y también recordé el bochorno de la tarde con mi delicioso helado que no pude disfrutar. Gracias a Dios, Ariel interrumpe mis pensamientos con un “¡Hola! Parece que necesitas ayuda” me dice con total naturalidad y me dedica una sonrisa cautivadora a la cual sólo respondí con un tímido “Sí” acompañado de un par de mejillas coloradas.

Unas horas más tardes me encontraba dentro de mi casa con excelente compañía y disfrutando de una deliciosa copa de vino.

Al parecer mi día no termino tan mal después de todo…

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