Escritores Aficionados #65: Vengar, para morir en paz; de Fluorescent plume

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Título del escrito: Vengar, para morir en paz
Tipo de escrito: Relato corto
Género: Narrativo
Pseudónimo: Fluorescent plume.
Edad: 16 años
Nacionalidad: Española

Abrí la puerta lentamente, tenía la vista nublada, mi corazón latia a mil por hora y la respiración más agitada de lo que la había tenido núnca. Cerré los ojos bruscamente y los apreté, quizás demasiado fuerte, creó que en mi interior aún tenía una ligera esperanza  de que todo hubiera sido un sueño, de que al abrirlos nada de lo sucedido fuera real y por lo contrario despertara en mi cama con la idea de cumplir con la rutina diaria. Pero no fue así, a mi derecha, tumbado en el suelo, con la piel pálida, el cuerpo sin movimiento y totalmente rodeado por un gran charco de sangre estaba él, la persona con la que había compartido los tres últimos años, la misma que había logrado sacarme del terrible mundo en el que estaba sumergida y la única que había conseguido con su cariño y comprensión que me enamora perdida y locamente de él. La rabia subia desde el estomago hasta mi pecho y la respiración volvió a estar acelerada, esta vez muchísimo más, me acerqué y comprobé que su corazón ya no latia, mire mi mano, mi dedo anular, llevaba puesto el anillo que él me regaló, la promesa de que nuestro amor sería eterno. En ese instante el coraje creció dentro de mí, lentamente me acercaba a esa otra persona que estaba en la habitación, él estaba dandome la espalda, frente a la ventana, era él, el asesino, un rostro conocido. Mientras caminaba dos recuerdos vinieron a mi mente, el primero: tendría unos seis años, estaba acostada en la cama y esa persona se acercaba a mi para darme un beso, aún recuerdo con exactitud la sonrisa que le dediqué y ese dulce: ‘Buenas noches, papá’, el segundo recuerdo era más bien un collage, se unian todas esas veces que llegaba a casa después de haber consumido alcohol y drogas, esas que había golpeado a mi madre y yo desde mi habitación tenía que oir sus gritos llenos de miedo pidiendo socorro y sin poder hacer nada, esas tantas veces que me hizo llorar. Una vez recorrido el camino, a un excaso metro de él, la decisión estaba tomada. Extendí el brazo, cargué la pistola que sujetaba con mi mano y simplemente disparé el gatillo. Rapidamente se desplomó en el suelo, pero no lo hacia solo, mi alma, mi cuerpo y mi corazón lo hacian con él. Después de eso se escucharon policias llegar, senti como me esposaban y me llevaban casi arrastrando. Os preguntareis que sentí, la respuesta es que no senti nada. Alguien me dijó una vez: ‘Cuando amas infinitamente a una persona con el corazón y esa persona muere, tu corazón muere con ella’.

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    1. aracelys 03/08/2014
    2. Abigail 02/02/2014
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